Miradas

. 14 de noviembre de 2007
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El sábado tocaba circo. Los padres llevamos a nuestros hijos al circo con el oculto deseo de reencontrarnos con los recuerdos de nuestra propia infancia sin querer aceptar que ya hemos cambiado nuestra mirada.

La pista ya no es tan grande, ni las luces tan brillantes, no recordábamos que la bellísima trapecista era quien nos había vendido minutos antes las entradas en taquilla, que el valiente domador era a la vez el payaso y el mismo que nos llevo hasta nuestro sitio en el largo, duro e incomodo banco de la tribuna. Recordábamos los animales más fieros, los equilibrios más sorprendentes y la función más corta, casi un instante.

No se si mis hijos podrán llevar a los suyos algún sábado al circo, supongo que no habrá conseguido sobrevivir. El circo se muere. Pero podrán contarles como fue aquella tarde de circo en Burgos, con una pista muy grande llena de luces brillantes, valientes domadores, animales feroces y una trapecista bellísima

Quien se quedo con las miradas de mi infancia?

6 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

y la sensación de que estuvieron allí con sus padres que disfrutaron viendo en los rostros de sus hijos la emoción que tuvieron
bello texto, J.R.

Es lo de menos dijo...

Creo que nadie se quedó con las miradas de tu infancia JR, sino que los tiempos cambian y a pesar de ello la cara de los niños al visitar por primera vez el circo...merece la pena.

Yo también pasé por el circo y los minutos me pasaron rapídisimo observando como mi hija, con apenas dos años, tenía los ojos fijos ante tantas luces y tanto movimiento y su boquita estaba abierta de admiración.

Y al llegar la noche, mi hijo de cuatro años me contaba en la cama lo maravilloso que era el circo y la de aventuras que había vivido.

Cambio la mirada de mi infancia por la mirada de mis hijos ese día que fuimos al circo.

Blogofago dijo...

Creo que he sido un niño con mirada de mayor...siempre he visto los lados mas oscuros y tristes del circo..

Nunca me ha gustado

Anónimo dijo...

Un circo que me sorprendió, y ya no era un niño, fue el CIRC CRIC. Toda la compañia era excelente pero lo dirigia creo recordar un payaso llamado Poltrona. No me imagino si ami me me dejo con la boca abierta como le pudo afectar a los niños que alli estaban. muy recomendable.

Anónimo dijo...

http://www.circcric.com/web/index.html

Raúl Urbina dijo...

A mí también la pista del circo me parecía más grande y las trapecistas más bellas. ¿Dónde está el circo ese de Burt Lancaster y Tony Curtis? ¿Pereció Pinito del Oro en el intento? ¿Es cierto que el Circo Ruso tenía tres pistas, una de ellas sobre hielo? Hoy me parece más cerrado, con más olor a serrín... Pero sigo llevando a mi hijo, año tras años, para recuperar una mirada que ya no volverá, me temo.